Correr con el corazón: Guía para enfrentar desafíos de larga distancia de forma segura.

Correr con el corazón: Guía para enfrentar desafíos de larga distancia de forma segura.

Cada año, miles de corredores se enfrentan al desafío de los 42 km. Si bien el ejercicio aeróbico regular reduce la mortalidad cardiovascular, una maratón impone una carga hemodinámica extrema. En la Fundación Desfibrilar, promovemos que el alto rendimiento vaya siempre de la mano de la prevención.

1. Evaluación Médica Pre-Participación (PPR)

La prevención varía según el perfil del corredor, ya que el sustrato arritmogénico cambia con la edad. Nos alineamos con los protocolos internacionales de la European Society of Cardiology (ESC) y la AHA:

  • Menores de 35 años: El objetivo principal es detectar condiciones congénitas o hereditarias.
    • Electrocardiograma (ECG): Fundamental para detectar canalopatías o signos de hipertrofia.
    • Ecocardiograma Doppler: Es la piedra angular en este grupo. Permite la evaluación anatómica directa para descartar miocardiopatías estructurales, valvulopatías y, fundamentalmente, la emergencia anómala de las arterias coronarias, que es una de las causas principales de muerte súbita en atletas jóvenes.
  • Mayores de 35 años: El riesgo se desplaza hacia la Enfermedad Coronaria Aterosclerótica. Es indispensable la evaluación de factores de riesgo sistémicos y, según el perfil clínico, realizar una prueba de esfuerzo (Ergometría) para valorar la respuesta isquémica y funcional del corazón bajo carga máxima.

2. Monitoreo Inteligente: El Reloj como Aliado

Hoy, los relojes inteligentes no son solo cronómetros; son monitores de signos vitales. Para un entrenamiento seguro, recomendamos:

  • Conocer tu FC Máxima Real: No te fíes solo de fórmulas teóricas (220-edad). Realizar un test de campo o laboratorio para setear tus zonas reales.
  • Vigilancia de la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (HRV): Un descenso marcado en tu HRV matutina suele ser un indicador temprano de sobreentrenamiento o fatiga autonómica, señales de que el corazón necesita descanso.

3. La Regla del 80/20: Entrenar por Zonas

La evidencia en fisiología del ejercicio (basada en el modelo de Stephen Seiler) sugiere que el éxito y la seguridad residen en la distribución de la intensidad:

  • El 80% del tiempo (Zonas 1 y 2): Entrenamiento de baja/moderada intensidad. Aquí se mejora la eficiencia mitocondrial y la capilarización muscular sin someter al sistema cardiovascular a un estrés oxidativo e inflamatorio constante.
  • El 20% del tiempo (Zonas 4 y 5): Trabajo de intervalos o alta intensidad para mejorar el $VO_{2} máx$.

Recomendación técnica: Para una maratón, la mayor parte de tus kilómetros deben ser «conversacionales» (Zona 2). Entrenar constantemente en umbrales altos aumenta el riesgo de remodelado cardíaco adverso a largo plazo.

4. Hidratación y Homeostasis

Según el American College of Sports Medicine (ACSM), la deshidratación mayor al 2% del peso corporal compromete la función cardiovascular al reducir el volumen sistólico:

  • Pre-carga: 5-7 ml/kg de peso unas 4 horas antes.
  • Durante: El objetivo es no perder peso. Se recomiendan entre 400-800 ml por hora, ajustando según la tasa de sudoración y condiciones climáticas.
  • Electrolitos: En esfuerzos de más de 60-90 min, la reposición de Sodio es crítica para evitar la hiponatremia asociada al ejercicio.

5. Signos de Alerta (Red Flags)

La «voluntad de hierro» del maratonista no debe nublar el juicio clínico. Se debe suspender la actividad ante:

  • Angina de pecho (dolor, opresión o ardor).
  • Síncope o presíncope (mareos súbitos).
  • Disnea (falta de aire) que no guarda relación con el nivel de esfuerzo.
  • Palpitaciones sostenidas o irregulares.

El compromiso de Fundación Desfibrilar

La muerte súbita en el deporte es un evento devastador pero, en muchos casos, prevenible. La tríada de seguridad consiste en: 1. Control Médico Previos, 2. Entrenamiento Inteligente y 3. Espacios Cardioprotegidos (presencia de DEAs y personal entrenado en RCP).

Fuentes de referencia:

  1. Pelliccia A, et al. ESC Guidelines on sports cardiology and exercise in patients with cardiovascular disease.
  2. Seiler S. Interval training for performance: a scientific and empirical practice.
  3. Sawka MN, et al. American College of Sports Medicine position stand. Exercise and fluid replacement.
Paro cardíaco en el trabajo: lo que todos deberían saber (y casi nadie sabe)

Paro cardíaco en el trabajo: lo que todos deberían saber (y casi nadie sabe)

Ocurre de forma inesperada, puede pasarle a cualquier persona y los primeros minutos son decisivos. Sin embargo, la mayoría de los entornos laborales no están preparados para enfrentarlo. Derribamos los mitos más comunes y explicamos por qué la preparación puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Por qué hablar de esto en el trabajo?

Las enfermedades cardiovasculares son, desde hace años, la principal causa de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2019 fueron responsables del 32% de todas las muertes a nivel global. En Argentina, el panorama es igualmente serio: la enfermedad cardiovascular lidera el ranking de muertes en adultos con 280 fallecimientos por día.

El trabajo ocupa entre un tercio y la mitad de nuestro tiempo diario. No es extraño, entonces, que algunos de estos eventos ocurran dentro de una oficina, una planta, un comercio o una reunión. Más del 70% de los casos de muerte súbita se producen en el ámbito extrahospitalario: el hogar, el trabajo, los campos deportivos u otros lugares públicos. Esto convierte a los compañeros de trabajo en los primeros que pueden —y deben— actuar.

¿Qué es exactamente un paro cardíaco?

Antes de entrar en los mitos, vale la pena aclarar qué es lo que estamos hablando. Un paro cardíaco ocurre cuando el corazón deja de latir de manera repentina e inesperada, interrumpiendo el flujo de sangre al cerebro y al resto del cuerpo. No es lo mismo que un infarto —aunque un infarto puede desencadenarlo—. En muchos casos, la causa es una arritmia severa: el corazón pierde su ritmo normal y deja de funcionar como bomba.

La persona pierde el conocimiento en segundos. Sin intervención inmediata, el daño cerebral comienza a los pocos minutos.

Los mitos que pueden costarnos caro

«Eso solo le pasa a personas mayores»

Es el mito más extendido y uno de los más peligrosos. Si bien la edad es un factor de riesgo, los paros cardíacos pueden ocurrirle a adultos de cualquier edad, incluso a personas jóvenes y aparentemente sanas. Hay casos documentados en deportistas, personas sin diagnóstico previo y trabajadores en plena actividad laboral. La edad no es un escudo.

«Si alguien tiene un paro, no hay nada que hacer hasta que llegue la ambulancia»

Falso, y es posiblemente el mito más costoso. Cada minuto sin RCP reduce las probabilidades de supervivencia en un 10%. El tiempo de respuesta de una ambulancia suele superar los 8 minutos. Eso significa que, sin intervención de los presentes, las chances de sobrevivir se reducen dramáticamente antes de que llegue la ayuda profesional. Actuar es posible, y actuar salva vidas.

«Hacer RCP es complicado y puedo lastimarla»

La RCP —reanimación cardiopulmonar— consiste en realizar compresiones firmes y rítmicas en el centro del pecho. No requiere conocimientos médicos para aprenderse. Existe formación accesible para cualquier persona, y los protocolos actuales son simples. El temor a «hacerlo mal» no debería paralizar a nadie: una persona en paro cardíaco ya está en la peor situación posible. Hacer algo siempre es mejor que no hacer nada.

«El desfibrilador (DEA) solo lo puede usar un médico»

Incorrecto. Los desfibriladores externos automáticos —los dispositivos que aparecen en aeropuertos, shoppings y lugares públicos— están diseñados para ser utilizados por cualquier persona. Estos dispositivos guían al usuario paso a paso con instrucciones de voz, analizan el ritmo cardíaco y recomiendan cuándo aplicar la descarga. No se necesita ser profesional de la salud para usarlos.

Los factores de riesgo que el trabajo potencia

El entorno laboral puede ser, en muchos casos, un ambiente que favorece la acumulación de factores de riesgo cardiovascular. El estrés crónico, el sedentarismo propio de los trabajos de escritorio, los horarios extendidos, la alimentación irregular y el poco tiempo para el descanso forman una combinación que, sostenida en el tiempo, daña el corazón de manera silenciosa.

A eso se suman factores individuales como la hipertensión, el colesterol elevado, el sobrepeso y el tabaquismo —muchos de los cuales una persona puede tener sin saberlo, por falta de controles médicos periódicos. El trabajo no genera el paro cardíaco por sí solo, pero puede ser el escenario donde años de riesgo acumulado se manifiestan de golpe.

Cada minuto cuenta: por qué la respuesta inmediata lo es todo

La desfibrilación dentro de los primeros 3 a 5 minutos del colapso puede producir tasas de supervivencia muy altas, de entre el 50 y el 70%. Con el desfibrilador utilizado antes de los cuatro minutos, las probabilidades de sobrevivir pueden alcanzar el 80%. Son números que no dejan lugar a dudas.

La cadena de supervivencia ante un paro cardíaco tiene pasos claros: reconocer la situación, llamar al servicio de emergencias, iniciar RCP de inmediato y usar un desfibrilador si hay uno disponible. Cualquier persona puede completar esa cadena. No hace falta un título universitario ni años de entrenamiento.

 

 

 

Las empresas tienen un rol activo

Un paro cardíaco en el trabajo no es solo una tragedia personal: es también una señal de que el entorno no estaba preparado. La cardioprotección empresarial —que incluye la disponibilidad de desfibriladores, la capacitación básica del personal y los protocolos de acción— no es un lujo ni una exigencia burocrática. Es una decisión concreta que puede salvar la vida de un colega, un cliente o un visitante. En Argentina, esta responsabilidad está respaldada por la Ley Nacional N° 27.159 de Prevención de la Muerte Súbita, la cual establece la obligatoriedad de que los espacios públicos y privados con acceso público masivo sean Espacios Cardioprotegidos. Esta normativa no solo busca dotar a las empresas de herramientas técnicas, sino institucionalizar la respuesta ante emergencias.

Capacitar a los equipos en RCP y uso del DEA no requiere grandes inversiones ni demasiado tiempo. Requiere, sobre todo, que alguien en la organización lo ponga en la agenda como una prioridad real.

La próxima vez que alguien en tu empresa diga «eso no va a pasar acá», es buen momento para recordar que el paro cardíaco no avisa, no distingue edades y no espera. Pero nosotros sí podemos prepararnos.

¿Tu empresa tiene protocolo de emergencia cardíaca? ¿Hay un desfibrilador disponible? ¿Alguien sabe usarlo? Esas tres preguntas valen la pena hacerse hoy.

Día Mundial de la Salud

Día Mundial de la Salud

Día Mundial de la Salud: Juntos por la Ciencia que Salva Vidas

Cada 7 de abril, el mundo se une para celebrar el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948. Esta fecha no es solo un recordatorio de los logros alcanzados, sino un llamado a la acción para garantizar que el goce del grado máximo de salud sea un derecho fundamental de toda persona, sin distinción alguna.

El lema de 2026: «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia»

Para este año, el lema central es «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia». Esta campaña destaca cómo la colaboración científica y la evidencia son los pilares para proteger la salud de las personas y del planeta, bajo el enfoque de «Una sola salud».

En la Fundación Desfibrilar, creemos que el apoyo a la ciencia se traduce en acciones concretas. La tecnología detrás de un Desfibrilador Externo Automático (DEA) y los protocolos de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) son el resultado de años de investigación científica orientada a un solo fin: evitar muertes evitables.

Más que un dispositivo: Una solución científica e integral

Celebrar la salud hoy implica entender que no basta con tener la tecnología; hay que saber aplicarla. Un error común es pensar que con solo adquirir un DEA la institución está segura. Sin embargo, la evidencia demuestra que la supervivencia ante una emergencia cardíaca depende de un sistema: el Espacio Cardioprotegido (ECP).

Un ECP integral, basado en estándares de calidad, incluye:

  • Capacitación certificada: Para que el personal actúe con confianza ante el estrés.
  • Mantenimiento riguroso: Un DEA con parches vencidos o batería descargada no puede cumplir su función científica.
  • Protocolos claros: Saber qué hacer y a quién llamar reduce los tiempos de respuesta, lo cual es vital porque cada segundo cuenta.

La salud como derecho y obligación

En Argentina, la Ley 27.159 (Ley de Muerte Súbita) refuerza este derecho al exigir la instalación de DEAs en lugares públicos y privados de acceso público, promoviendo la capacitación en RCP para empoderar a la comunidad. Cumplir con esta normativa no es solo una cuestión legal, sino un compromiso con el bienestar y la seguridad de todos los que habitan un espacio.

Nuestro compromiso en este Día Mundial de la Salud

Desde la Fundación Desfibrilar, nos unimos al llamado de la OMS para reconstruir la confianza en la salud pública y apoyar soluciones basadas en la evidencia. No dejes la seguridad de tu comunidad en manos de la improvisación.

 

Te invitamos a celebrar este día transformando tu entorno. Un Espacio Cardioprotegido completo marca la verdadera diferencia entre la vida y la muerte.

¡Unite a la conversación mundial! Y compartí tu compromiso con la salud y la prevención.

 

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Convulsiones: qué son, por qué ocurren y cómo brindar ayuda en una emergencia

Convulsiones: qué son, por qué ocurren y cómo brindar ayuda en una emergencia

Las convulsiones son episodios que pueden presentarse de manera inesperada y afectar a personas de cualquier edad. Se trata de una alteración en la actividad eléctrica del cerebro que, en cuestión de segundos, puede generar desde movimientos involuntarios y pérdida de conocimiento, hasta conductas o sensaciones poco habituales.

Conocer qué son y cómo actuar frente a ellas no solo ayuda a reducir riesgos, sino que también puede marcar la diferencia en la recuperación de la persona afectada.

¿Qué son las convulsiones?

De manera sencilla, una convulsión ocurre cuando el cerebro experimenta una descarga eléctrica anormal y repentina. Esto puede provocar temblores, rigidez, pérdida de conciencia, miradas fijas, confusión o incluso sonidos involuntarios. La intensidad y los síntomas dependen del tipo de convulsión y de la zona del cerebro implicada.

Causas más frecuentes

Las convulsiones pueden tener distintos orígenes:

  • Epilepsia, una enfermedad neurológica caracterizada por convulsiones recurrentes.
  • Lesiones en el cerebro, como golpes fuertes en la cabeza, tumores o infecciones.
  • Trastornos metabólicos, por desequilibrios en niveles de glucosa, sodio, calcio u otros.
  • Consumo o abstinencia de sustancias, como alcohol, drogas o ciertos medicamentos.
  • Fiebre alta, especialmente en niños pequeños (convulsiones febriles).
  • Factores genéticos o enfermedades degenerativas, que pueden predisponer a estos episodios.

Cómo actuar ante una convulsión

Presenciar una convulsión puede ser impactante, pero mantener la calma es clave. Estos son algunos pasos importantes a seguir:

  1. Proteger a la persona: despejar el espacio de objetos que puedan lastimarla y colocar algo blando bajo su cabeza.
  2. No sujetarla ni introducir objetos en su boca: esto puede generar lesiones.
  3. Aflojar prendas ajustadas, sobre todo alrededor del cuello y la cintura.
  4. Controlar la duración del episodio y observar cómo se desarrolla.
  5. Colocar en posición lateral de seguridad si respira una vez pasada la crisis.
  6. Si no respira, iniciar maniobras de RCP hasta la llegada de emergencias.
  7. Llamar al 107 o al número local de emergencias.

Respecto a la posición adecuada de una persona que está convulsionando, la literatura médica y las guías internacionales coinciden en que durante la fase activa de la convulsión no se debe intentar colocar a la persona en la posición lateral de recuperación, ya que esto puede aumentar el riesgo de lesiones, especialmente luxaciones de hombro, y dificultar la identificación de un posible paro cardíaco. 

La intervención principal durante la convulsión debe centrarse en proteger a la persona de lesiones, retirando objetos peligrosos del entorno y evitando cualquier intento de restricción física o de introducir objetos en la boca

Lo más importante

Las convulsiones pueden asustar, pero con información y una respuesta adecuada es posible cuidar la seguridad de la persona y evitar complicaciones graves.

En Fundación Desfibrilar trabajamos para difundir conocimientos en primeros auxilios y brindar herramientas que permitan a más personas estar preparadas para actuar en situaciones críticas.

La calidad del sueño y su impacto en la salud cardiovascular

La calidad del sueño y su impacto en la salud cardiovascular

Dormir bien no solo influye en el descanso y el estado de ánimo: también es fundamental para cuidar el corazón. La cantidad y la calidad del sueño tienen un papel determinante en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

En Argentina, las enfermedades del corazón continúan siendo la principal causa de muerte, representando alrededor de un tercio de los fallecimientos anuales, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. A factores de riesgo conocidos como el tabaquismo, la hipertensión o el sedentarismo, se suma un enemigo silencioso: el mal descanso.

¿Cómo afecta el sueño a la salud del corazón?

Dormir menos de lo necesario o tener un sueño de mala calidad puede desencadenar diferentes problemas que impactan directamente en la salud cardiovascular:

  • Presión arterial elevada: la falta de sueño puede aumentar la tensión arterial y favorecer la hipertensión.
  • Inflamación crónica: no descansar bien incrementa procesos inflamatorios que dañan las arterias.
  • Obesidad y aumento de peso: el sueño insuficiente altera hormonas que regulan el apetito, lo que favorece la obesidad, un factor de riesgo cardiovascular clave.
  • Resistencia a la insulina: la privación de sueño puede contribuir al desarrollo de diabetes tipo 2.
  • Trastornos del ritmo cardíaco: patologías como la apnea del sueño están asociadas a mayor riesgo de arritmias, como fibrilación auricular.

Consejos para mejorar la calidad del sueño

Cuidar el corazón también implica cuidar las horas de descanso. Estas prácticas pueden ayudarte:

  • Respetar horarios regulares: acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.
  • Crear un ambiente adecuado: dormitorio oscuro, fresco y silencioso.
  • Alejar pantallas antes de dormir: la luz azul del celular o la TV interfiere con la melatonina.
  • Evitar café, alcohol y tabaco en la noche: dificultan el sueño profundo.
  • Cenas livianas y al menos 2 horas antes de acostarse.
  • Ejercicio físico regular: mejora el descanso, siempre que no sea justo antes de dormir.
  • Rutinas relajantes: lectura, meditación o respiración profunda antes de dormir.

La mayoría de los adultos necesita entre 7 y 9 horas de sueño de calidad cada noche para mantener una buena salud cardiovascular.

Dormir bien es también una forma de prevención

La salud cardiovascular se cuida todos los días, con hábitos que suman: alimentación equilibrada, actividad física, control médico periódico… y un descanso reparador.

El sueño de calidad no es un lujo, sino una herramienta de prevención frente a la principal causa de muerte en nuestro país.

Trabajemos juntos para salvar más vidas, empezando por el cuidado de lo cotidiano.