El Grupo Martínez certificó cinco bocas de expendio junto a la Fundación Desfibrilar, incorporando desfibriladores externos automáticos y capacitando a todo su personal en reanimación cardiopulmonar. La iniciativa busca brindar una respuesta inmediata ante emergencias cardíacas y reforzar la seguridad de trabajadores, clientes y la comunidad.
En una apuesta por ampliar el concepto de seguridad más allá de la operación cotidiana, Grupo Martínez convirtió a su red Shell Martínez en la primera del país en contar con Estaciones de Servicio certificadas como Espacios Cardioprotegidos. La iniciativa, desarrollada junto a la Fundación Desfibrilar, incorpora equipamiento específico y capacitación del personal para intervenir durante los primeros minutos de una emergencia cardíaca, un factor determinante para aumentar las posibilidades de supervivencia.
El programa alcanza a cinco establecimientos de la empresa: Shell Martínez Realicó, ubicada sobre la avenida Mullally 1990; Shell Martínez Realicó Cruce, en la intersección de las rutas nacionales 35 y 188; Shell Martínez General Villegas; Shell Martínez Coronel Granada y Shell Martínez Santa Rosa.
La certificación contempla la instalación de Desfibriladores Externos Automáticos (DEA), su mantenimiento periódico y la formación de los colaboradores en técnicas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), mediante cursos dictados por instructores especializados de la Fundación Desfibrilar.
La decisión responde a una realidad que preocupa a las organizaciones dedicadas a la salud cardiovascular: siete de cada diez paros cardíacos ocurren en el hogar o en espacios públicos. En esos casos, la rapidez de la intervención resulta decisiva, ya que las probabilidades de supervivencia disminuyen significativamente con el paso de los minutos si no se aplican maniobras de reanimación y desfibrilación temprana.
Para Roberto Martínez, presidente de Grupo Martínez, el proyecto representa un nuevo paso en la responsabilidad social de la empresa y en el compromiso con las comunidades donde desarrolla su actividad.
“Queremos que nuestras Estaciones de Servicio sean lugares cada vez más seguros, no solamente para quienes trabajan diariamente en ellas, sino también para cada cliente que nos visita. La posibilidad de contar con personal entrenado y con desfibriladores disponibles puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte durante una emergencia“, sostuvo el empresario en diálogo con Surtidores.
La alianza con la Fundación Desfibrilar permitió implementar un programa integral que no se limita a la incorporación del equipamiento, sino que pone el foco en la preparación de los trabajadores para actuar con rapidez y coordinación hasta la llegada de los servicios médicos.
Desde la organización explican que la cadena de supervivencia comienza precisamente con la actuación de quienes se encuentran en el lugar del episodio. Por ello, la capacitación permanente constituye uno de los pilares fundamentales de este tipo de iniciativas.
En el caso de Shell Martínez, todos los colaboradores recibieron formación específica para reconocer un paro cardíaco, iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar y utilizar correctamente el DEA, un dispositivo diseñado para ser empleado incluso por personas sin formación médica cuando cuentan con el entrenamiento adecuado.
La empresa destacó además que cada equipo instalado contará con controles y mantenimiento periódico para garantizar su correcto funcionamiento ante cualquier eventualidad.
Martínez remarcó que el compromiso de la compañía trasciende la comercialización de combustibles y apunta a generar un impacto positivo en cada localidad donde opera. “Cuidar a las personas forma parte de nuestra manera de entender el negocio. Trabajamos todos los días para ofrecer un servicio de calidad, pero también creemos que nuestras Estaciones de Servicio deben convertirse en espacios que aporten valor a la comunidad“, expresó.
La incorporación de Espacios Cardioprotegidos representa una tendencia que comienza a extenderse en distintos ámbitos públicos y privados del país. Aeropuertos, centros comerciales, clubes, instituciones educativas y edificios corporativos avanzan desde hace algunos años en la instalación de desfibriladores y la formación de brigadas de respuesta inmediata.
Con esta iniciativa, Grupo Martínez traslada ese concepto al ámbito de las Estaciones de Servicio, un lugar de alta circulación de personas durante las 24 horas del día y estratégicamente ubicado sobre rutas y centros urbanos.
En instalaciones de la Estación de servicios Shell, en el cruce de las rutas nacionales 35 y 188, se desarrolló una capacitación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y manejo del Desfibrilador Externo Automático (DEA) destinada al personal de Grupo Martínez. La actividad estuvo a cargo de Martín Landeira, técnico en emergencias prehospitalarias e instructor de la Fundación Desfibrilar, quien remarcó la importancia de que los espacios con alta circulación de personas cuenten con equipos de este tipo, personal capacitado y un plan de acción claro. MIRÁ LA NOTA EN VIDEO ACÁ O SEGUINOS EN NUESTRO CANAL DE YOUTUBE, NO OLVIDES DARLE LIKE Y SUSCRIBIRTE.-
REALICÓ | El cruce de las rutas nacionales 35 y 188 fue escenario este martes de una jornada de capacitación en primeros auxilios cardiovasculares, organizada por Grupo Martínez para su personal en las instalaciones de la estación de Servicios Shell. La actividad, de tres horas de duración, estuvo a cargo de Martín Landeira, técnico en emergencias prehospitalarias e instructor de RCP y manejo del DEA de la Fundación Desfibrilar, entidad dedicada a la lucha contra la muerte súbita a través de la cardioprotección de espacios públicos y privados.
En diálogo con Infotec 4.0, Landeira explicó en qué consiste el trabajo de la fundación. «Nos dedicamos básicamente a luchar contra la muerte súbita. Lo que hacemos es cardioproteger lugares», señaló, y aclaró que contar con un desfibrilador no equivale automáticamente a estar protegido. Según detalló, el equipo requiere mantenimiento periódico, personal capacitado para reconocer un paro cardíaco y utilizarlo correctamente, y cartelería visible que indique su ubicación, dado que en una situación de emergencia real «la situación es muy estresante» y no hay tiempo para buscarlo. «Son varios factores los que hacen a un espacio cardioprotegido, no solamente tener un desfibrilador», subrayó el instructor.
La madrugada del miércoles, en el boliche Makena de Palermo, se tiñó de tragedia. Oscar, un experimentado guardia de seguridad de 56 años, perdió la vida tras recibir una trompada de un cliente al que intentaba desalojar por comportamiento inapropiado. Pero no fue el golpe, el que lo mató. Oscar se descompensó por un infarto masivo.
Una testigo del incidente señaló que el lugar no contaba con un desfibrilador externo automático (DEA). Por eso, una clienta que sabía hacer RCP inició las maniobras. “Al ratito llegó la Policía, pero ninguno de los agentes sabía hacer RCP”, le dijo la testigo a Clarín. Las manos de la joven siguieron trabajando contra el pecho de Oscar. Mientras, el resto corría en busca de un desfibrilador, que tampoco había en un hotel contiguo ni en una estación de servicio cercana. Aunque del relato de la mujer se desprende que la ambulancia tardó en llegar, según pudo averiguar Clarín de fuentes oficiales, la asistencia arribó al lugar en 8 minutos y, según consta en la autopsia, se utilizó el desfibrilador de la ambulancia.
Siempre de acuerdo a la misma fuente, Oscar recibió cinco descargas que fueron infructuosas. No podrá saberse qué habría pasado de haber contado con un DEA que permitiera una asistencia más rápida, un elemento que es obligatorio según la capacidad de los locales y la cantidad de gente.
¿Qué dice la Ley?
A nivel nacional, en 2015 se sancionó la Ley N° 27.159, que establece la obligatoriedad de instalar DEAs en espacios públicos y privados con una concentración o circulación diaria superior a 1.000 personas. Se trata de estadios, natatorios, centros deportivos, gimnasios, comisarías, bancos, terminales y estaciones de transporte, centros comerciales, hoteles, balnearios, estaciones de servicio, locales de espectáculos, locales bailables, salones de fiestas, cines, teatros y todo establecimiento de esparcimiento.
Personal del SAME trabajó en la puerta de Makena en los intentos de reanimación de un empleado de seguridad que se descompesón tras una agresión. Foto: Captura A24Personal del SAME trabajó en la puerta de Makena en los intentos de reanimación de un empleado de seguridad que se descompesón tras una agresión. Foto: Captura A24
La normativa también exige que el personal de estos establecimientos reciba capacitación adecuada para el uso de los DEAs y en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP). Sin embargo, la implementación efectiva de esta ley depende de la adhesión y regulación por parte de las provincias y municipios, lo que ha generado disparidades en su aplicación.
En la Ciudad de Buenos Aires, la Ley 4.077, sancionada en 2011 y actualizada en 2018, también establece la obligatoriedad de contar con DEA en lugares de gran concurrencia y la capacitación del personal para su uso. Pero no está reglamentada, por lo que no está definida la autoridad de aplicación. Sin embargo, establece que la obligación de contar con el desfibrilador recae sobre los propietarios de los establecimientos alcanzados. Es decir, son los titulares de los espacios quienes deben garantizar la presencia de estos dispositivos.
En 2022, la resolución 1.827 del Ministerio de Salud creó un registro nacional de Desfibriladores Automáticos, que obliga a los establecimientos a informar la adquisición.
Makena Cantina Club, en Palermo, donde murió un empleado de seguridad que se descompensó. Makena Cantina Club, en Palermo, donde murió un empleado de seguridad que se descompensó.
Fernanda Ferro, instructora de primeros auxilios, RCP y coordinadora de instructores de la Fundación Desfibrilar, explica: “La ley nacional exige no solo tener un DEA, sino tener espacios cardioprotegidos. Es decir, que el lugar sepa sobre primeros auxilios y que al contar con este dispositivo sepa cómo se utiliza, cuál es el estado de las baterías, que no estén vencidas y que el DEA esté en condición de ser usado, que es lo que no le pasó a la ambulancia”.
Sobre los vacíos en la implementación de la ley, Ferro sostiene que “faltan controles”. Según la experta, no hay inspectores que recorran los lugares o exijan la implementación del equipo. En el caso de Oscar, la falta de un DEA en Makena pudo haber sido determinante en el desenlace fatal. “En situaciones de paro cardíaco súbito, cada minuto sin atención reduce un 10% las posibilidades de supervivencia. La combinación de RCP inmediata y desfibrilación temprana puede elevar las tasas de recuperación hasta un 70%”, agrega.
Consultada sobre las posibles sanciones para quienes no cumplan con la normativa, Ferro detalla: “Las autoridades provinciales o municipales pueden establecer sanciones monetarias para los establecimientos que no cumplan con la normativa. Si ocurre una emergencia y el lugar no cuenta con un DEA o personal capacitado en RCP, el responsable del establecimiento podría enfrentar demandas por omisión de auxilio. En algunos casos, se podría impedir el funcionamiento del establecimiento hasta que se regularice la situación”.
“La ley también sugiere que los desfibriladores pueden ser utilizados fuera del espacio cardioprotegido. Entonces, si la estación de servicio, que por la circulación de gente podría entrar en la obligatoriedad, hubiera tenido un DEA, los chicos podrían haberlo ido a buscar y se podría haber utilizado. Donde se cardioprotege un lugar, se cardioprotege la zona”, manifestó Ferro a Clarín.
Faltan controles
Pese a la existencia de la normativa, en la práctica no se llevan a cabo controles suficientes para garantizar su cumplimiento. Y según médicos y especialistas, «la falta de un marco de fiscalización efectivo pone en riesgo la seguridad de miles de personas en lugares de alta concurrencia. Además, la ausencia de sanciones severas desalienta la inversión en espacios cardioprotegidos».
Un experto en Seguridad e Higiene y Prevención la boral consultado por Clarín confirmó que es cada establecimiento, tantos público como privado, el que se ocupa del mantenimiento de los DEA, que consiste en verificar la carga de las baterías y las fechas de vencimiento de los parches a través de los cuales se hacen las descargas.
«No hay una obligación ni una exigencia en las habilitaciones. Nada. Hay quienes cumplen la ley y también empresas, para las que yo trabajo, que deciden tenerlos y contratan el mantenimiento de los mismo proveedores. Pero después el control también depende de cada uno», dice la misma fuente.
En el caso de Makena, con una capacidad para unas 300 personas, no entra en la obligatoriedad que impone la ley. Aunque, como ocurre con muchos bares de Palermo, funcionan con mesas y sillas hasta después de la medianoche,cuando se aparta el mobiliario, se convierten en boliches e ingresa más gente.
El caso recuerda a un episodio similar del año pasado, cuando un ciclista que se descompensó en el ex KDT, no pudo ser asistido a tiempo porque el médico estaba de licencia y la sala con el DEA estaba cerrada con llave.
“Cuando una persona sufre un paro cardiorrespiratorio, para que esa víctima sobreviva tiene que haber gente capacitada al lado y tiene que haber más espacios cardioprotegidos. Si tengo gente capacitada, nos aseguramos que la persona pueda reconocer el paro cardíaco, iniciar cuanto antes la maniobra de RCP y salvarle la vida a otra persona”, cerró Ferro.
El Colegio Nacional Arturo Umberto Illia, ubicado en Matheu 4051, ha dado un paso importante en la protección de la salud al convertirse en una zona cardioprotegida. Gracias a la inversión del Club de Padres, se adquirió un desfibrilador externo automático (DEA), lo que permite que la institución sea un espacio más seguro para toda su comunidad educativa.
Las primeras capacitaciones, apoyadas por la Fundación Desfibrilar, están dirigidas tanto al personal docente como al no docente. Se llevaron a cabo en el teatro de la escuela y se centraron en el uso del desfibrilador, la reanimación cardiopulmonar (RCP) y otros primeros auxilios. Estos conocimientos son fundamentales para asegurar el correcto funcionamiento de las zonas cardioprotegidas.
La incorporación del DEA representa un avance en la calidad de la atención ante emergencias de salud en la sede escolar.
Vilma Ibáñez, presidenta del Club de Padres, explicó la motivación detrás de esta iniciativa: “Consideramos fundamental que el Colegio Illia se convierta en un lugar cardioprotegido, dado que diariamente pasan por la institución muchas personas, incluyendo alumnos, docentes, no docentes y familias”.
Además, destacó el esfuerzo económico realizado por las familias para adquirir el equipo, pero subrayó que la tranquilidad que aporta a la comunidad escolar justifica la inversión.
Ibáñez también enfatizó la importancia de la capacitación continua: “Nuestra idea es que todos los años se realicen capacitaciones para que cada vez más personas adquieran conocimientos básicos de primeros auxilios y sepan cómo usar el DEA”. Agradeció, además, a las familias que con su contribución anual hacen posible mantener un colegio que es un orgullo para Mar del Plata.